Historia real
Los Talibanes destruyen una plaza fuerte de los rebeldes
Por Ahmed Rashid, desde Lahore
13 de junio de 2001
Tropas Talibanes descontroladas han arrasado una ciudad de 60.000 habitantes en la zona
central de Afganistán, tras arrebatársela al opositor Frente Unido.
Decenas de miles de personas han huido de los enfrentamientos,
agudizando la crisis de los refugiados afganos, ya que los Talibanes
continúan obstaculizando el trabajo de las agencias humanitarias.
Oficiales de Naciones Unidas confirmaron ayer que los Talibanes habían incendiado la
ciudad de Yakowlang, en la región afgana de Hazarajat, después de vencer el lunes pasado
en su batalla contra el frente Unido.
Uno de ellos nos dijo: "Los Talibanes sometieron a la ciudad a duros bombardeos
durante la lucha, y después de tomarla, tropas de infantería incendiaron
uno a uno todos los edificios. La población ha quedado completamente destruida".
Trabajadores voluntarios occidentales informaron de que hay al menos 60 desaparecidos,
pero el número de víctimas no se ha confirmado al no haber ONGs ni oficiales de Naciones
Unidas trabajando en la zona. La mayoría de los habitantes de la ciudad huyeron
cuando los combates se intensificaron en los alrededores hace unos días.
Durante los últimos meses, la lucha por Yakowlang ha sido muy dura, y los Talibanes
perdieron el control de la ciudad el 6 de junio. La población se encuentra al oeste de
Bamiyan, donde los Talibanes volaron las estatuas de Buda el pasado mes de marzo.
Yakowlang es un asentamiento importante de el partido opositor Hizbe Wahadat,
perteneciente al Frente Unido. La mayor parte de sus habitantes son de la etnia Hazara,
musulmanes Chiítas, enemigos de los Talibanes Sunitas. En enero, tropas Talibanes bajo las
órdenes de Mullah Dadullah, asesinaron a más de 300 personas de esta etnia en
Yakowlang, tras su derrota y posterior reconquista de la ciudad.
Fuentes diplomáticas informaron que Dadullah estaba de nuevo al mando de las tropas de
Yakowlang y que fue él quien dio la orden de incendiarla. Entre las fuerzas de Dadullah se
cuentan cientos de extremistas árabes leales al terrorista saudí Osama bin Laden, y
militantes de grupos anti Chiítas de Paquistán.
El motivo de los Talibanes para quemar la ciudad parece ser el dar un ejemplo a otras
plazas fuertes del Frente Unido que todavía resisten en el noreste del país, y
el exterminio de toda la resistencia Hazara Chiíta.
Se cree que en este momento, la mayoría de los habitantes de Yakowlang se encuentran en
las montañas de Hazarajat sin alimentos ni agua. Hazarajat es la región económicamente más
deprimida de Afganistán, y el nuevo éxodo se suma al millón de afganos
desplazados que solicitan alojamiento y comida a las agencias de la ONU.
La semana pasada, dos agencias de Naciones Unidas, the World Food Programme
y la FAO informaron de que unos 5 millones de personas en Afganistán
podrían estar amenazadas de inanición, pues "aumentan los indicios que revelan un
incremento de las condiciones para una hambruna".
Los Talibanes continúan obstaculizando el trabajo humanitario de la ONU, y el viernes,
WFP tendrá que cerrar más de 100 panaderías en Kabul debido al
rechazo de los Talibanes a establecer un sistema justo de reparto del pan
entre los civiles más necesitados.
El líder de los Talibanes, Mullah Mohammed Omar, ha amenazado a la ONU con severas
consecuencias si se colocan oficiales en las fronteras de Afganistán para controlar
el embargo de armamento impuesto en enero por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
contra los Talibanes.
"En caso de que se nombren inspectores de las fronteras afganas, el Emirato
Islámico lo considerará como una agresión, y se les tratará como enemigos de
primera línea", comentó Omar en la radio estatal Shariat la semana pasada.